La misión fue lograda con éxito
El objetivo planteado por Fangio se cumplió. Los Torino soportaron las 84 horas de competencia, se puso a la altura de los autos competitivos de Europa y demostró que la Industria Argentina automotriz es de gran calidad. El cuarto puesto es un triunfo para los integrantes de la Misión Argentina.
Al caer la bandera sobre el Torino número 3, el único auto argentino que concluyó las demoledoras 84 horas de competencia del Maratón de la Ruta, además de la alegría que se exteriorizó en todos los integrantes de la Misión Argentina y los argentinos que alentaron al "Toro" en Nürburgring, una gran responsabilidad dejaba de pesar para los dirigentes, directores de equipo, pilotos y mecánicos. El hecho que que auto argentino se clasificara en el cuarto lugar, cuando para la mayoría esperaba que alguno sólo llegara al final aunque sea en el último puesto, superó los cálculos mas optimistas. Con la posición conseguida el Torino se hizo conocer como una de las mas importantes industrias automotrices del mundo, y se logró que ahora en adelante se tenga en cuenta a los vehículos nacionales en lo referente a competencias deportivas de esta naturaleza.
Fueron muchos los padecimientos y temores, principalmente cuando un solo Torino quedó en la pista, y recién cuando se cruzó la linea final dejó de sentirse en el cuerpo de todos el miedo a que el único auto argentino abandonara o se fuera de pista. Todo el país estuvo pendiente de lo que acontecía en Nürburgring y para los integrantes de la Misión Argentina le resultaba difícil y muy injusto defraudarlos.
Las expectativas con las que llegó el equipo Torino se superaron. La consigna planteada por Fangio era que alguno de los autos llegara y no sólo sucedió eso sino que en gran parte de la carrera marcó el ritmo a todos su adversarios. Se llegaba con temores por lo exigente de competir durante 84 horas y se terminó punteando muchas horas y el cuarto puesto fue un triunfo. Fue mas que suficiente lo hecho por el equipo en general en esta travesía.
Es ineludible referirse a la buena preparación mecánica de los autos, en lo referente a robustez y seguridad de los elementos componentes del equipo. Por supuesto que en Alemania se fueron limando asperezas sobre la marcha, pero la base era solida y gracias a ella los perfeccionamientos rindieron lo que se esperaba. Ni los motores, no cajas, ni diferenciales se quejaron del trajín de la carrera y tampoco mostraron fatiga. Un cortocircuito fue la causa del abandono del auto número uno, al quedarse sin luces en el sector de mixtos veloces, cosa que le venia sucediendo desde las vueltas anteriores. De haberse solucionado el problema en el box, en lugar de que lo hiciera Di Palma en zona de reparaciones, hubiesen llegado dos Torino a finalizar la competencia. El número 2 tuvo una salida de pista cuando estaba a cargo de Jorge Cupeiro, era el mismo auto que poco tiempo antes había golpeado Rodríguez Canedo. Y el problema aquí, cuando alguien se va afuera, difícilmente pueda volver al camino por sus propios medios. Así fue como quedó el único Torino, que al final sería cuarto, a un minuto y segundos del tercero, conducido por Eduardo Copello, "Larry" y "Cacho" Franco.
Las cosas no habían sido planteadas con la suficiente proyección y seguridad como para que éste Operativo Nürburgring saliera redondo. El hecho que se haya llegado cuarto puede que sea la cura o el remedio para muchos que desean descargar sus culpas. Pero queda mucho por pulir si el año próximo se piensa en volver al Maratón de la Ruta. Se han visto, oído y hecho muchas cosas que no deben repetirse desde ningún punto de vista. Ésto es lo negativo de la experiencia en Alemania, el resto es positivo, y el balance final dejó en superávit.
Los pilotos se portaron perfectamente, en general, la única disputa en competencia fue entre Eduardo Copello y Gastón Perkins por quien marcaba el mejor tiempo en las primeras horas de carrera, cuando eran perseguido por el Ford Capri de Glemser y el Porsche de Kaushen. Pese a eso, todos los pilotos cumplieron un papel en forma correcta durante la carrera. Tanto fue así que "Cacho" Franco y "Larry" manejaban con excesiva precaución al auto ganador tratando de que las ruedas del Torino permanezcan apoyadas firmemente en el piso, evitando así cualquier imprevisto.
Por otra parte, el Lancia fue un ganador inobjetable porque corrieron y ganaron con mentalidad las 84 horas de Nürburgring. Durante los tres días y medio de duración mostró un box que fue un ejemplo de organización, al igual que el de Mazda. El momento clave fue cuando Tony Fall cambió el caño de escape con sus propias manos en la zona delimitada para reparaciones sin apelar al box, y evitando que se le computaran vueltas en contra, así la Squadra Corse Lancia se ganó las 84 horas con todo derecho. Llegaron a Alemania para eso y en base a un planteo experimentado, estudiado, y a un conjunto de hombres y maquinas de primera linea.
A su vez el equipo Mazda adoleció de inconvenientes en los lulismos tramos y se conformó con un quinto liugar en la clasificación general, tras la quedada sin nafta del francés Deprez, a muchos kilómetros de los abastecimientos. Este resultado, sumado a un cuarto lugar en las 24 horas de Spa Francorchamps, ponen en primera lugar de los autos de serie de alta performance. El arribo de los japoneses al automovilismo es una realidad.
No hay que dejar de lado la performance del BMW y del Triumph. El primero de ellos fue conducido por cinco pilotos, los tres titulares y dos de otros autos pasaron a ser titulares a mitad de carrera, tuvo una sola vuelta de descuento por señalización. Y el proyecto inglés de Standard Triumph terminó la prueba con 315 vueltas cumplidas y 315 vueltas computadas.
En el Maratón de la Ruta se terminó con 19 equipos que cumplieron con su cometido.

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