Sucesos en Argentina. Revuelta en Córdoba
Mientras en la fábrica de IKA Renault se preparaban los Torino para correr en Nürburgring, en Córdoba se desarrollaba una revuelta que tuvo desde el 29 de mayo una gran movilización gremial, principalmente de los trabajadores de las fábricas automotrices. Acá los sucesos de esos días.
La marcha hacia el centroEl jueves 29 de mayo los trabajadores se concentraron en sus lugares de trabajo como todos los días. La huelga general había sido declarada con 37 horas de duración, para que se iniciara a las 11 de la mañana. Los manifestantes confluyeron hacia el centro en dos grandes corrientes: 1) desde el sur, por la Avenida Vélez Sarsfield, con la gran columna del SMATA partiendo de IKA-Renault; 2) desde el norte-noroeste, por la Avenida Colón y la Avenida General Paz, donde concentró Luz y Fuerza. El objetivo era realizar un acto al mediodía, en la plaza Vélez Sarsfield, una plaza circular que estaba ubicada en el cruce del boulevard San Juan-Junín (luego Illia), con la avenida Vélez Sarsfield-Gral. Paz. Actualmente en ese punto, frente al Patio Olmos, se encuentra el monumento a Tosco.La marcha hacia el centro.
Desde el norte
A las 11 de la mañana en punto se formó la columna de Luz y Fuerza en el cruce de las avenidas Colón y General Paz, donde se encuentra el edificio del Correo Central, la esquina céntrica más tradicional de la ciudad, donde se celebraban los diecisiete de octubre, la fiesta principal del peronismo. La sede de la EPEC, la empresa provincial de energía, se encuentra a cuatro cuadras de allí. La formación de la columna de Luz y Fuerza, fue la señal acordada para que los estudiantes que simulaban venir caminando por Colón desde el barrio Alberdi (Clínicas), se sumaran a la columna lucifuercista. A ellos se sumaron también las columnas de metalúrgicos que bajaban por Colón y de los mecánicos de las fábricas autopartistas Perdriel e Ilasa, que venían por General Paz.
De inmediato la policía comenzó a reprimir a los manifestantes con gases lacrimógenos, produciéndose el primer choque con trabajadores de Luz y Fuerza en la esquina de Gral Paz y La Rioja, dos cuadras al norte del punto de reunión. Pero los manifestantes estaban preparados y resistieron con piedras, barricadas, molotovs y fogatas para quemar los gases haciéndose fuertes en el Barrio Alberdi, con apoyo de la población y los elementos acumulados en casas y azoteas.
Desde el sur
Las principales columnas obreras debían partir de las fábricas automotrices ubicadas al sur y al oeste de la ciudad, a varios kilómetros de distancia del centro. La UTA, el sindicato de choferes de buses, dio la orden de mantener los servicios para trasladar a los trabajadores de las fábricas hacia el centro. La columna más grande, la del SMATA, concentró a los obreros de la planta Santa Isabel de IKA-Renault. Los obreros de las fábricas de Fiat (Concord, Materfer y Grandes Motores Diesel) sobre la Ruta 9, no formaron parte de la marcha, debido a que estaban organizados en los sindicatos de empresa Sitrac y Sitram, que no adhirieron a la huelga.
La marcha del SMATA comenzó en la rotonda Las Flores, avanzando desde ahí a pie por la Avenida Vélez Sarsfield, hacia el centro, a partir de las 11 am. En total se habían reunido unos cinco mil obreros, con Elpidio Torres a la cabeza y una gran cantidad de motos abriendo el camino. A lo largo de toda la ruta hacia el centro, al costado de la avenida, se habían colocado miles molotovs, miguelitos y piedras.
La columna tiene un primer combate con la policía, a la altura del Hogar Pizzurno, en la zona de la Ciudad Universitaria. Además de las hondas y las molotovs, el SMATA se había organizado en pelotones de unos veinte trabajadores cada uno, con autonomía para actuar y mapas con los puntos para volver a concentrar.
A las 12:30 se produjo la primera víctima fatal entre los integrantes de las columnas populares (Máximo Mena), delegado del SMATA en IKA-Renault. Mena muere a causa de un disparo de la policía montada, que se estaba enfrentando con la columna del SMATA en el área de la plaza Vélez Sarsfield, y estaba siendo superada. Las imágenes de los medios de la época publicaron varias fotografías de la policía montada huyendo de los manifestantes y disparando sus armas de fuego.
El asesinato provocó una reacción en cadena y la salida a la calle de decenas de miles de personas que se sumaron a la protesta. En pocos minutos a los quince mil militantes que iniciaron la protesta, se habían sumado más de treinta mil, dispuestos a desalojar a la policía de la ciudad.
La toma de la ciudad
La cantidad y movilidad de los manifestantes llevó a que en poco más de dos horas la policía agotara sus provisiones de gases lacrimógenos y combustible para los vehículos. En este último caso, los depósitos estaban en el Barrio Alberdi bajo control estudiantil. La caballería por su parte se había mostrado inútil frente a las tácticas de los huelguistas y no volvería a ser utilizada nunca más en el futuro. Ante esta situación, a las 13 horas la policía se retiró de la ciudad y se refugió en el Cabildo y en la Guardia de Infantería, en pleno centro, frente a la Plaza San Martín. Para esa hora, cerca de 150 manzanas que abarcaban casi todo el oeste de la ciudad habían sido tomadas.
El interventor de la provincia pidió auxilio al Ejército, que llegaría a las 17:30. Los combates cesaron y durante cuatro horas y media la ciudad quedó en poder de 50.000 manifestantes, apoyados por la simpatía general del resto de la población:
No hubo ninguna cosa mesiánica de toma del poder. Aunque hubiéramos podido hacerlo a la una de la tarde porque ya no quedaba un solo cana en la calle, ni guardia en la Casa de Gobierno.Jorge Canelles
En ese lapso tiempo los sublevados deciden asaltar y quemar en varios casos, objetivos simbólicos: todas las comisarías, el Círculo de Suboficiales del Ejército, las oficinas de la empresa estadounidense Xerox, la concesionaria de la empresa francesa Citroën, otra concesionaria de automóviles Técnicor, la Aduana, la agencia provincial de recaudación de impuestos, el Ministerio de Obras Públicas, la sucursal Avellaneda del Banco del Interior -sin tocar la caja fuerte-, la sede de Gas del Estado y la confitería Oriental, tradicional espacio de la élite cordobesa. Cuando el incendio en Xerox amenazó extenderse al edificio vecino, los propios manifestantes llamaron a los bomberos y garantizaron su seguridad con una guardia de estudiantes subidos a la autobomba. En total fueron dañadas 31 casas comerciales, que fueron luego reparadas con créditos concedidos por el Estado.
A las 14:30 los manifestantes comenzaron a retirarse del centro, para dirigirse a sus barrios, con la conciencia de que el Ejército se acercaba.
El repliegue a los barrios
Después de las 14:30 los manifestantes se guarecieron en los barrios, defendidos por barricadas, alambres colocados a través de las avenidas, miguelitos y miles de botellas rotas. Las bombitas de alumbrado público fueron destruidas por los militantes con las hondas y, desde las 20 horas, el sindicato de Luz y Fuerza cortó la luz en toda la ciudad. El apoyo de la población en los barrios populares era amplio, abriendo las casas, aportando elementos para las barricadas y alimentos y agua para los militantes.
No había ninguna intención de enfrentar al Ejército, pero sí de organizar la autodefensa contra una represión indiscriminada, complicando y demorando la recuperación del control de la ciudad por parte de la dictadura. Los barrios se llenaron de "pintadas" callejeras que decían "Este barrio está ocupado por el Pueblo", "Soldado, no dispares contra tus hermanos", "Soldado, rebélate contra tus oficiales asesinos", "Barrio Clínicas, territorio libre de América", "Muera la dictadura", "El pueblo al poder".
El ingreso del Ejército
Ante el colapso de las fuerzas policiales la dictadura dispuso colocar a la ciudad bajo gobierno militar y enviar al Ejército. En ese momento la cadena de mandos tenía en la cabeza al comandante en jefe del Ejército, general Alejandro Agustín Lanusse. Debajo estaba el comandante del Tercer Cuerpo, bajo cuya jurisdicción estaba Córdoba, el general Eleodoro Sánchez Lahoz. Al frente de las tropas que ingresaron a la ciudad fue colocado el general Jorge Raúl Carcagno, jefe de la IV Brigada Aérea Aerotransportada.
De inmediato el comandante del III Cuerpo dicto el primer bando militar imponiendo el toque de queda de noche y facultando a las fuerzas de seguridad a abrir fuego:
BANDO NÚMERO UNO
Visto el estado de subversión reinante en la ciudad de Córdoba y atento la necesidad de asegurar a la población civil la debida tranquilidad en previsión de consecuencias aún más lamentables, el comandante del Tercer Cuerpo de Ejército ordena:
1) Hasta nueva orden y dentro del radio urbano de esta ciudad, ninguna persona podrá circular por la vía pública entre las 20:30 y las 6:30 del día de mañana.
Se advierte a la población que que los efectivos militares y de las fuerzas de seguridad, están facultados a abrir fuego contra cualquier persona o vehículo que circule por las calles durante el toque de queda y que al ser requeridas, intente escapar, esconderse o eludir de cualquier modo a la intimación que se le ordene.General Eleodoro Sánchez Lahoz
Poco después, ante la evidencia de que los manifestantes permanecían ocupando los barrios, Sánchez Lahoz dicta un segundo bando, imponiendo la prohibición absoluta de salir de las casas, durante todo el día, desde el momento del ingreso de las tropas a la ciudad:
BANDO NÚMERO DOS
Modificando el toque de queda, referente al Bando Nº 1, se pone en conocimiento de la población civil que a partir del día de la fecha, ninguna persona podrá circular por la vía pública entre las 17 y las 6:30 del día siguiente.
El personal que deba cubrir turnos de Servicios Asistenciales, de comunicaciones, etc., deberá exhibir documentos probatorios de identidad.General Eleodoro Sánchez Lahoz
A las 16:15 ingresan las primeras tropas al perímetro de la ciudad. El cuerpo principal estuvo integrado por la IV Brigada de Infantería Aerotransportada, los regimientos de Infantería Nº 2 y Nº 14, el grupo de Artillería Nº 141, el Batallón de Comunicaciones y la Compañía de Arsenales Nº 4. El Grupo 4 de Artillería fue destinado a proteger el Liceo Militar General Paz. A las fuerzas del Ejército se agregaron efectivos de la Fuerza Aérea, para cubrir el área de Nueva Córdoba y aviones de combate para reconocimiento aéreo.41 Se ha especulado sobre las verdaderas intenciones de Lanusse y los hombres que estuvieron al mando de las fuerzas militares, demorando el ingreso a la ciudad, para deteriorar el poder de Onganía.Los militares establecieron también un tribunal militar para juzgar y condenar sumariamente a los sindicalistas y manifestantes detenidos. Una de sus primeras medidas fue allanar las sedes sindicales y detener a los líderes del movimiento. Esa misma tarde el III Cuerpo difundió las primeras condenas: ocho años de prisión militar a Miguel Ángel Guzmán y tres años de prisión militar a Humberto Videla.El 29, el Ejército tomó control del centro, allanó las sedes de SMATA y Luz y Fuerza, deteniendo a sus dirigentes y abrió un paso a través del Barrio Alberdi, para establecer una vía de tránsito hacia los cuarteles.La población no obedeció el toque de queda y miles de personas estaban en las calles, mirando la llegada de las tropas y en algunos casos gritando o mostrando carteles. Durante toda la noche ardieron las fogatas y sonaron disparos de los rifles 22 que utilizaban los manifestantes y las ametralladoras que usaban los militares. Los investigadores tienen diferentes posturas respecto de la presencia de francotiradores, muy difundidos por los partes militares y los medios de comunicación de la época. Hay coincidencia en que muchos manifestantes tenían armas de bajo calibre, con las que disparaban al aire para causar alarma entre los militares. Con respecto a la posibilidad de francotiradores con armas de precisión de alto calibre, en algunos casos se atribuyen a miembros aislados de grupos armados como Tacuara, y en otros casos a las propias fuerzas de seguridad.
Fuente: Wikipedia

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